Premios Ecovino

Texto: Antonio Egido

El viernes, 7 de junio, fue el día definitivo para cerrar todo el proceso de esta edición de los Premios Ecovino, que vivieron una doble cita en el Palacio de Congresos de La Rioja, el  Riojaforum logroñés. Por la mañana con la entrega de los premios a las bodegas, por la tarde con la cata popular.

En un acto muy emotivo, conducido por el periodista Oscar Briñas, las diferentes bodegas premiadas –algunas de ellas con diferentes diplomas por los distintos premios conseguidos– fueron recogiendo sus distinciones entregados por José Luis Lapuente, director general del Consejo Regulador de la D. O. Ca. Rioja; Antonio Palacios,  profesor de Análisis Sensorial de Vinos de la Universidad de La Rioja, gerente de Laboratorios Excell Ibérica y presidente del Jurado; Zenaida Guadalupe, directora de estudios del Grado de Enología de la Universidad de La Rioja; Pilar Montes, concejala en funciones de Cultura, Comercio y Turismo del Ayuntamiento de Logroño; Carmen Mujico, responsable del Departamento Comercial y Marketing de Riojaforum; Javier Gracia, gran maestre de la Cofradía del Vino de Rioja y Alberto Gil, periodista enológico del diario La Rioja. También entregaron algunos de los premios patrocinadores de este Concurso como Roberto Jalle, jefe comercial de Rivercap; Conchi Garzón, gerente de Corchos M. A. Silva & Garzón; Víctor Puente, en representación de Laffort, Ángel Mario Hierro y Luis Mª de Lucas, de Verallia y Luis Ángel Arrea, de Riojadhesivos.

Marina Ripa y Yolanda Martínez, de Bodegas Quaderna Vía, recogieron su Gran Ecovino de Oro, cuatro Ecovinos de Oro y dos Ecovinos de Plata, el palmarés más deslumbrante de la edición, seguido muy de cerca por Albet i Noya, cuyo gerente, Josep Maria Albet, se hizo con un Gran Ecovino de Oro, tres Oros y dos Platas También en lo más alto del podio estuvieron, José María Sánchez y Patricio Jesús Marín, de Bodegas Cornelio Dinastía, recibieron un Gran Ecovino de Oro y dos Oros. Por su parte, Marta Besga, de Castillo de Mendoza, se llevó otro Gran Oro y una Plata, mientras Su Mortera, de Murviedro, hizo lo propio con otro Gran Oro. Marisa Velilla recibió para Castillo de Sajazarra el Premio Especial Rivercap al Mejor EcoDiseño y Armando Gómez, para Alta Alella, el Premio Especial Laffort al Mejor Ecovino sin Sulfitos Añadidos.

A lo largo del acto, Óscar Briñas se refirió a “la agricultura ecológica como la única posible ante el cambio climático que si durante años no se ha tomado en serio, ahora es uno de los retos de todo el planeta”, que unido a la importancia de la Responsabilidad Social de las Empresas y al vino tratado de forma natural “es la única opción para el presente y el futuro”. Se refirió al crecimiento, lento pero constante, de los vinos ecológicos, aunque no tiene la misma respuesta cara al consumo. Recordó que el Concurso Ecovino va aumentando año a año y de las 232 muestras presentadas en 2018 se ha pasado a éste con 279 y recordó la labor de la cata ciega del jurado, así como la labor de Antonio Palacios que había actuado como presidente de los 30 catadores.

Por su parte, Íñigo Crespo, presidente de Cultura Permanente, organizador de este concurso desde hace ya 10 años, agradeció a “los colaboradores y patrocinadores de este certamen” al tiempo de extender dicho agradecimiento a las personas implicadas en el vino ecológico “por contribuir a hacer las cosas con más cariño y de la forma más amable posible” frente a opiniones que calificó de “viejunas”. Es consciente de que lo ecológico supone un “cambio de chip, de otro manejo, pero eso es lo que necesita nuestra economía, lo ecológico en el presente y en el futuro”, solicitando un aplauso a todos los presentes para ellos mismos, es decir para los que practican lo ecológico. Finalmente anunció dos actos derivados de este acto final de los Premios Ecovinos en este este año: la presentación de los Grandes Ecovinos de Oro en el Centro Riojano en Madrid, así como en la Feria del Vino Ecológico (FIVE) que se celebrará en Navarra el 2 y 3 de septiembre.

Por la tarde y en la misma sede, aunque en su patio central, se ofrecieron unos 60 vinos diferentes  de algunas de las bodegas más laureadas en esta edición, como Quaderna Via (Navarra), Albet i Noya y Josep Vila (Penedès), Coma d’en Bonet (Terra Alta), Verderrubí (Rueda), Latúe (La Mancha), Nodus (Utiel-Requena), Murviedro (Alicante), Venta d’Aubert (sin D. O., en Teruel), Pago de La Oliva (Castilla y León) y Bodegas Castillo de Mendoza, Cornelio Dinastía, Corral, El Mozo Wines, Gil Berzal y Castillo de Sajazarra, de la D. O. Ca. Rioja.

La organización colgó el cartel de “’no hay billetes” en esta ya tradicional cata popular que congregó a 600 personas. Con cada entrada se pudieron catar cinco Ecovinos de todos los Grandes Ecovinos de Oro 2019 y varios de los Ecovinos de Oro y Plata, en una copa que se entregaba al acceder al recinto y tres pinchos “de la huerta riojana”: una empanada de calabaza, pimiento y tomate; una croqueta de setas y puerros y una tortilla vegana de patatas, a base de harina de garbanzos.

Íñigo Crespo, presidente de Cultura Permanente, asociación que promueve la permacultura y organiza esta iniciativa agroecológica desde 2010, reiteró su sincero agradecimiento por el apoyo de todas las personas que colaboran con la organización, entre los que se encuentren “bodegas participantes, jueces de cata, personas voluntarias y también a la Universidad de La Rioja, así como a la Dirección General de Cultura y Turismo del Gobierno de La Rioja, el Ayuntamiento de Logroño, el Consejo Regulador DOC Rioja,  y las empresas Laffort, Rivercap, Riojadhesivos, Verallia, Laboratorios Excell Ibérica, y Corchos M. A. Silva & Garzón”.

 

 

 

 

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