Argraf

La cosecha 2017 en Rioja está marcada por la gran helada de finales de abril y una de las peores sequías que se han visto en los últimos años. A pesar de que las lluvias ya no esperadas de agosto paliaron los efectos devastadores, la cosecha quedó resentida.

En septiembre llegaron las vendimias adelantadas, la cosecha más temprana de la historia de la denominación. Ya se vaticinaba que sería un año históricamente bajo en la producción del vino.

La Denominación de Origen Rioja cerró su vendimia en septiembre. Recogió cerca de 350 millones de kilos de uva, un 25% menos que el año anterior.

Una caída generalizada que sufrieron la gran mayoría de las bodegas, en Rioja y en muchas otras denominaciones españolas. Prácticamente todas las denominaciones, salvo las gallegas, sufrieron una merma en su producción, y Rioja no fue la peor parada. Ribera, por ejemplo, perdió casi un 60%.

Una situación complicada a la que se ha enfrentado el mundo del vino a la hora de vender esa cosecha. Durante los siete primeros meses del año 2018, las ventas de vino se han visto mermadas y han bajado en Rioja alrededor de un 7% respecto al año anterior, principalmente en los vinos jóvenes, intentando preservar las crianzas para años posteriores. Todos los esfuerzos de este año van dirigidos a mantener los mercados a pesar de la merma de cosecha.

Esta situación afecta directamente a todo el sector auxiliar. Menores ventas de vino implican menos cajas, botellas, cápsulas, corchos y etiquetas. Todo esto agravado por las importantes subidas en los precios de materias primas que está experimentando el sector, principalmente en los derivados del petróleo y en la celulosa. En Grupo Argraf “estamos incidiendo este año en la mejora de procesos y control de costes, intentando minimizar el impacto. No es fácil trasladar el aumento de los costes a los clientes en ningún caso, y especialmente en un año más complicado para ellos”, según Alberto Torroba, director de la empresa.

“Otra línea de actuación para este año es demostrar que nuestra empresa es capaz de trasladar cualquier visión del diseñador a la etiqueta. Con nuestra experiencia somos capaces de plasmar en la etiqueta las complejidades técnicas que se presentan en los diseños, pero es importante que desde el momento de la concepción, el diseñador sea consciente de los procesos que va a implicar la posterior fabricación”.

Por ese motivo, Argraf se convertirá durante los próximos 3 y 4 de octubre en sede del primer encuentro de diseñadores gráficos. Una propuesta que nace de Grupo Argraf  y en la que quiere dar a conocer que igual que los artesanos de etiquetas hacen maravillas, ellos no ponen límites, invirtiendo en nueva tecnología para estar siempre a la última y para que diseño e impresión vayan de la mano y estén más unidos que nunca.

Hay un refrán que dice que la primera impresión es la que cuenta. Sin duda es la primera que el cliente se forma sobre el producto y Grupo Argraf lo sabe.

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