La vendimia como enoturismo
Actividades enoturísticas de vendimia en Dinastía Vivanco

El mundo del vino a sorbos
Texto: Antonio Egido

Ha comenzado el mes de septiembre que tiene sus resultados en forma de páginas web en cuanto le aportamos a nuestro buscador las palabras “la viña en septiembre”, además algunas de ellas nos ponen prevención sobre las enfermedades de la planta en este mes.

Como es el caso de ‘vitivinicultura.net’ donde nos dicen: “El mes de septiembre es el mes de vendimias tradicional. En esta época, si venimos controlando tanto plagas como enfermedades durante todo el ciclo vegetativo anterior, normalmente no suelen haber problemas.

El principal problema en la viña en esta época de septiembre es la botrytis. La botrytis es una enfermedad que pudre la uva.

Los daños que produce son muy importantes en la viña ya que afecta directamente tanto a la cantidad como a la calidad de la cosecha.

Como enfermedad fúngica que es, el desarrollo de los hongos va directamente proporcional a las condiciones climatológicas que tenemos: condiciones climáticas adversas en la maduración del racimo (lluvias, humedades relativas altas, etc.).

Presencia de heridas en las bayas provocadas por trips, polillas del racimo, oídio, pájaros, rajado fisiológico, etc., no controladas en los meses anteriores.

Si se dan alguna de estas dos condiciones es interesante realizar un tratamiento.

Como en esta época ya estamos vendimiando algunas variedades, es imprescindible leer atentamente la etiqueta del producto a tratar y respetar los períodos de seguridad y las dosis en el tratamiento”.

En ‘vinetur.com’ son mucho más concretos y nos dicen que en el mes de septiembre se produce el “comienzo de la vendimia. Las máquinas de vendimiar reemplazan cada vez más a los vendimiadores, salvo para obtener vinos selectos. En los viñedos donde hace mucho calor se trabaja por la noche para aprovechar el fresco”.

Y además es un mes en el que empiezan a cambiar los colores de la viña, como nos indica la página de ‘carlosserres.com’ con estas palabras: Septiembre es un mes de cambios. De vuelta a la rutina, de despedirse paulatinamente del calor para ceder paso al frío. A los días más cortos. Al hecho probado de que otro verano ha pasado. Lejos de nostalgias, septiembre también es el mes de recibir el otoño. Una de las estaciones del año en la que el campo cobra una personalidad singular.  Un momento en el que todo se tiñe de esos colores tan particulares que hacen de esta época un auténtico espectáculo.

Y si en el campo en general el otoño es un espectáculo, en el viñedo el paisaje es todavía más singular. Uno en el que, día a día, la naturaleza parece cambiar los tonos que adquieren las vides. Un momento único que puede vivirse de tantas maneras distintas como visitas decidamos hacer a los viñedos.

Pero ¿por qué se vive ese espectáculo de color que convierte a la viña en protagonista de los campos de La Rioja? Una pregunta que encuentra respuesta en conocer, más de cerca, el proceso vegetativo de estas plantas en esta época del año.

¿Sabes por qué cambian de color los viñedos?

Al igual que sucede en otras plantas, la coloración verde de las hojas de la vid se debe a la clorofila. Ese pigmento que otorga a las distintas especies vegetales su coloración tan característica. La producción de clorofila está íntimamente ligada a la cantidad de luz solar. Por esta razón, con la llegada de la primavera y el verano la coloración del viñedo es de un verde rabioso. Y, también por esta misma razón, cuando los días se acortan el color de las hojas va cambiando paulatinamente.

Pero, además de ser responsable de la coloración de la hoja, la clorofila también tiene otro papel vital para la planta. Es gracias a ella como la vid puede transformar el dióxido de carbono, el agua y la luz del sol en alimento. En eso que permite que tanto la vid como el resto de plantas crezcan con vigor.

Ante la proximidad del otoño, la producción de clorofila comienza a descender. Algo que provoca que el verde propio de las hojas vaya desapareciendo, para mostrar otros colores ocultos en ellas. Así es como los colores naranjas y amarillos comienzan a hacer acto de presencia. Porque, en ausencia de la clorofila, estaban ocultos en las hojas.

La disposición de estos tonos depende, en gran medida, del tipo de vid. O, lo que es lo mismo, la coloración de las hojas puede variar en función de la variedad de uva.

Otro de los motivos para estos tonos anaranjados y rojos es el azúcar atrapado en las hojas. A medida que la planta detecta el descenso de luz solar y de temperatura, las venas de las hojas comienzan a contraerse. Así y gracias al calor del día y el frío nocturno, los azúcares que había en ellos comienzan a reaccionar hasta dar lugar a ese color rojo tan propio de las hojas de la viña en otoño.

Tras este espectáculo de colores, llega el momento de tirar la hoja. Un momento que se da cuando las venas de las hojas se han cerrado por completo, condensándose todas las células en la base de la hoja. Y, aunque esto pueda ser menor, no deja de ser un mecanismo natural para que la vid pueda entrar en un estado vegetativo durante el invierno.

Otoño, el mejor momento para visitar la rioja

Disfrutar de nuestra tierra es un gran plan en cualquier momento del año. Un lugar en el que no solo el amante del vino encuentra un lugar de disfrute único. También lo hace el del paisaje y quienes quieren descubrir la gastronomía riojana y su riqueza. Las características de La Rioja Alta la convierten en un emplazamiento perfecto para quienes se entregan al enoturismo como manera diferente de viajar. Algo que puede disfrutarse durante los doce meses del año.

A pesar de esto, huelga decir que el otoño tiene un sabor especial en La Rioja. Es en esta estación cuando las extensiones de viñedo se convierten en un espectáculo de color. En una cita para admirar hasta qué punto la naturaleza es dueña de una paleta de tonos tan única como lo es el sabor de esta tierra.

Algo que no puede contarse ni explicarse por palabras. Algo que solo puede vivirse viniendo a dejarse seducir por los colores del viñedo en otoño sujetando en la mano una copa de vino”.

Un mes con la mirada puesta en el cielo, para que la climatología no estropee lo que se ha venido trabajando durante el resto del año, pero con todo el sabor dentro de la copa, en forma de vino. Feliz vendimia para todos, todos.

 

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